Foto por: Expansión, editada por: Gabrielle.Una empresa, más una universidad, sumadas al gobierno que los rige, en algunos países como Estados Unidos; es igual a innovación y desarrollo. México es la excepción. La revista Expansión, afirma que nuestro país innova, sin embargo todo es inútil, ya que las universidades, empresas y el gobierno viven como mundos aparte.
Ojos que no ven
Argumentado con bases firmes y ejemplificado con evidencias puramente tangibles, aluden a que "México invierte al año 0.6% del PIB (45,000 millones de pesos), equivalente a lo que vendió Comercia Mexicana en 2006". En la misma línea, nos mencionan que "la UNAM registra 30 patentes cada año, mientras que el Instituto de Tecnología en Massachusetts, genera 450 invenciones, 100 licenciamientos de tecnología y da nacimiento a 25 empresas aproximadamente".
La UNAM concentra el mayor número de investigadores (ir a tabla), sigue el IPN, y después la UAM. La respuesta está en que tal vez sea porque los estudiantes pertenecen a escuelas públicas, no son aceptados por los grandes empresarios, puesto que Salvador Malo, director de investigación en el Instituto Mexicano para la Competitividad, menciona que "las empresas no tienen tiempo o dinero para dedicarle espacio a la función universitaria". Eso, no tendría que ser pretexto, ya que bien se sabe que existen acuerdos entre el gobierno y los capitalistas: muchas veces hay supresión de impuestos por dejar integrar a los estudiantes a sus firmas.
Ojos que no ven
Argumentado con bases firmes y ejemplificado con evidencias puramente tangibles, aluden a que "México invierte al año 0.6% del PIB (45,000 millones de pesos), equivalente a lo que vendió Comercia Mexicana en 2006". En la misma línea, nos mencionan que "la UNAM registra 30 patentes cada año, mientras que el Instituto de Tecnología en Massachusetts, genera 450 invenciones, 100 licenciamientos de tecnología y da nacimiento a 25 empresas aproximadamente".
La UNAM concentra el mayor número de investigadores (ir a tabla), sigue el IPN, y después la UAM. La respuesta está en que tal vez sea porque los estudiantes pertenecen a escuelas públicas, no son aceptados por los grandes empresarios, puesto que Salvador Malo, director de investigación en el Instituto Mexicano para la Competitividad, menciona que "las empresas no tienen tiempo o dinero para dedicarle espacio a la función universitaria". Eso, no tendría que ser pretexto, ya que bien se sabe que existen acuerdos entre el gobierno y los capitalistas: muchas veces hay supresión de impuestos por dejar integrar a los estudiantes a sus firmas.

¿Será que simplemente el gobierno "no ve" que hay mayores ganancias si se exenta a empresarios de impuestos y deja participar a su juventud, generando mayor competitividad, y por ende una mejor productividad?
Competencia interna
Salvador Malo, indica que "al país le falta competitividad, porque no hay inversión para mejorar la educación". Sería interesante cuestionar a qué se refiere con competitividad. Los empresarios saben ejercitar muy bien ese verbo. ¿O será que a Televisa, Telmex, Grupo Salinas les falta competir para emplear a los universitarios o financiar sus proyectos de investigación?
Regresando nuevamente a la hipótesis de que tal vez discriminen a las escuelas públicas, puede ofrecerse una justificación. La "fama" que a éstas se les ha creado: aluden a que tienen ideas socialistas, están en contra del capitalismo, y por lo tanto podrían boicotear a su firma.
El soporte que se puede ofrecer a lo anterior, es que Arturo Molina, vicerrector de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Tecnológico de Monterrey, comenta que `falta que el investigador se sienta parte de la cadena productiva´. ¿Será que todo estudiante candidato a integrarse al mundo de la investigación en México tiene que poseer el perfil de un empresario?, puesto que además añade que están desarrollando un nuevo proyecto, con el que tienen como único objetivo convertir al Tec en líder de las instituciones mexicanas con mayor número de solicitud de patentes.
Conjeturas
Cabe mencionar entonces, que el desplazamiento de las escuelas públicas es el objetivo esencial de los capitalistas, ya que bien se sabe que la relación del Tecnológico de Monterrey con empresas internacionales es alta.
Frente a lo anterior, cabe preguntar acerca de lo que está haciendo el gobierno para proteger a sus universitarios. Tal parece que son ellos los que, con sus nulo apoyo, impulsan el desarrollo del sector privado con respecto a la investigación científica, no importando todo el recurso humano que hay en escuelas como la UNAM, UAM, y el IPN.
El divorcio del que Expansión nos habla, es entonces más angustiante. No únicamente hay desunión entre el gobierno-empresas-academia. Ya el poder empresarial se está conjuntando a la investigación privada, y ahora la separación será gobierno/academia privada/empresa-academia pública. Es importante cuestionar hacia dónde vamos, si la mayoría mexicana pertenece al sector público.
Las dos caras de la moneda
Sol "apagado"
Frente a la situación que ya se denotó, habría que citar ejemplos aún más claros para reforzar, soportar, y hasta demostrar para aquellos "ciegos videntes" la realidad acerca de la investigación científica en México.
Expansión, en el mismo número, de la semana del 17 al 30 de marzo, habla acerca de Victoria Chagoya, investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, quien "descubrió hace casi 30 años una sustancia de células llamada adenosina. Disminuye hasta 70% los efectos de la cirrosis hepática. Implica una cura para una enfermedad que, por ahora, sólo se puede controlar.
"Probiomed, que ha recibido premios nacionales de tecnología y se distingue por ser de los que más recursos destina a la investigación y el desarrollo, implementó esta etapa de investigación pero con una cartera propia.
"La UNAM, en 22 años, ha invertido más de 50 millones de pesos en este proyecto, empero el presupuesto anual asignado por la Universidad para el área de Chagoya, es de 90,000 pesos, mismo que se le va en pagar las ratas del biotero, muestras del microscopio electrónico, uso de la Unidad de Biología Molecular, importación de material y mantenimiento del equipo".
Así: ¿qué futuro le espera a la ciencia innovadora de nuestro país?, ¿se dice que falta competitividad?
Actualmente, Probiomed ha dejado de apoyar el proyecto de la científica. `Hasta que no se terminen los estudios para el registro del medicamento, la empresa no apostará por nada´, señala Carlos Robles, director de Planeación y Estrategias.
"`Trabajamos de milagro´, refiere Chagoya, quien no recibe apoyo adicional desde 2006, y admite que no sabe cómo acercarse a los inversionistas ni tiene tiempo para hacerlo sin descuidar los estudios en el laboratorio.
"`No sé de negocios y no sé cuál es el camino", dice la científica, agobiada porque regresó al mismo punto de hace 30 años; una investigadora exitosa que busca un padrino", puntualiza Expansión.
¿Águila o buitre?
"Gran impulsor de la innovación, Lorenzo Zambrano, director de Cemex, contestó un cuestionario planteado por Expansión. Aquí desgrana su pasión, el fomento de la tecnología y su visión del fututo educativo en México". Es ésa la entrevista a la que responde un magnate empresario, quien seguramente "no sabe" de la realidad que México vive. Al menos así se vislumbran las respuestas que da.
Ofrece como ejemplo al Tec Milenio, el cual según él está diseñada para ofrecer una educación de calidad y el desarrollo de capacidades profesionales a un segmento que estudia y trabaja al mismo tiempo. Ahora resulta que ellos tienen un planteamiento y una estructura más concreta que la de escuelas como la misma UNAM.
El futuro que Zambrano ve en el sistem educativo mexicano es muy prometedor. No obstante, asegura que el cambio demográfico y la competencia internacional exigen que las universidades públicas y privadas actualicen sus estrategias para atender la creciente demanda de educación de calidad. Seguramente no conoce casos como el de Victoria Chagoya.
El hipotético círculo vicioso
Con un gobierno que literalmente se hace de la vista gorda frente a las necesidades científicas que pide a gritos recursos para mantener sus proyectos de invención e innovación. Un sistema empresarial inclinado hacia los estudiantes de su mismo sector. La puesta de barreras para que la universidad pública no tenga oportunidad de sobresalir, y más que eso: ofrecer nuevas alternativas a las necesidades humanas de la sociedad actual, hay posibilidad de aceptar el círculo vicioso que propone Jesús Manuel Dorador Gonález, jefe del departamento de Ingeniería Mecatrónica en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, sólo que con algunos cuestionamientos:
Las empresas no invierten porque no encuentran [¿o no quieren encontrar?] a la gente adecuada para apostar su dinero [muchas veces son impuestos deducibles]. Y las universidades no generan recursos humanos [éstos no se generan, ya están porque la capacidad la trae el estudiante] porque no reciben el fondeo suficiente y porque a las empresas tampoco les ha atraído invertir en sus programas [no hay interés porque ni siquiera hay manera de mostrarlos, ya bien Chagoya señala que ni para las toallas de papel tiene].
Ahora bien cabe preguntar si de verdad existe aquel círculo, o únicamente es una aparente vinculación para decir que gobierno-empresa-academia están divorsiados en conjunto. Si las empresas se muestran renuentes a dar apoyo a proyectos de investigación; el gobierno se niega a incrementar los fondos para el mismo rubro, y la academia sólo está a expensas de lo que día con día reciba.
Es entonces cuando se marca la jerarquía del poder sobre el más débil. Se vislumbra en quién está el determinante del desarrollo e innovación científica de México.



