
lunes, 2 de junio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
De arte medieval a Victoria Chagoya
“Vivimos en una provincia de sentimientos y pensamientos. El mundo está lleno de colores irritantes: por eso le es fascinante a la gente”, señala en su curso Lo normal y anómalo del arte, clasicismo a la modernidad, el doctor Carl-Georg Böhe.
Desde las dos ópticas presentadas anteriormente, será posible vislumbrar cuál es la última arista para completar el tratamiento del caso de quien por semanas se ha dado espacio para hablar aquí: Victoria Chagoya de Sánchez.
Arte y Chagoya: ¿existe eso?
Como diría Martín Heidegger: ¿y para qué poetas en tiempos de penuria? Postula su tesis en aludir a que en estas épocas de crisis social, económica, política, etcétera, no es posible sensibilizar los sentidos de tal manera que la gente tenga la posibilidad de apreciar el arte. “Los tiempos no son sólo de penuria por el hecho de que haya muerto Dios, sino porque los mortales ni siquiera conocen bien su propia mortalidad ni están capacitados para ello. Los mortales todavía no son dueños de su esencia” (Heidegger Martín, Alianza: 1998).
La visión Heggeliana que se ha expuesto, es totalmente aplicable no sólo para el arte. La situación en todos sus aspectos se torna igual.
Victoria Chagoya, con su descubrimiento, a mostrado que: o no es como los mortales que señala el filósofo alemán, o bien, simplemente es el mismo Übermensch que Nietszche define como “una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder”. No obstante, dicha cualidad se ve totalmente perdida cuando llegan aquellos personajes que truncan el objetivo de la científica: gobierno y empresa.
La permanencia negativa del arte en la ciencia
Böhne dice que en la Edad Media, la jerarquía del arte se llevaba de tal manera que no existían las mayorías: “es la forma de una pirámide, donde bien se puede notar en la parte de hasta arriba el poder de un Dios, en el segundo nivel a los emperadores o Papas, por último al clérigo o nobleza. ¿Y la gente?: no existe, no tiene cara, son anónimos.
Desde esa perspectiva, es posible ver que no sólo han perdurado rasgos medievales en nuestra sociedad tan sensacionalistamente determinada como posmoderna, sino más bien, se han establecido cuasi de manera autómata. Es decir, aunque se hable de acceso a mayores bienes, facilidad de educación, de una democracia, etcétera, la misma sociedad sigue dejando en manos de seres Supremos sus objetivos. La gente rica sigue imperando, además de continuar siendo minoría, junto con sus adeptos que representan el último escalón de la pirámide de arte medieval.
Con esas representaciones, es fácil notar cuál es el rumbo que tendrá el proyecto de Chagoya. Sin una investigación a fonfo, análisis profundo, o indagaciones con líderes de organismos que deberían apoyar trabajos como los de la académica, el arte medieval en analogía con la realidad actual económica, y social que Hidegger expone, queda claro que el trabajo, tan impactante y de tanta relevancia a nivel mundial que presenta Victoria Chagoya, no será más que un fósil atrincherado en la más oscura fortaleza de la indiferencia gubernamental y empresarial.
Funciones y disfunciones
Se habla en muchos lados de poderes fácticos. Más en aquellos en los que se quiere criticar o cuestionar al sistema acerca de su trabajo como máximo poder. Y ¿a quiénes se les denomina así en México? Efectivamente: a los medios de comunicación.
La académica, de quien se ha tratado su caso aquí, se encuentra sorprendida por el trabajo que ese poder tan dominante en nuestro país ha hecho. No del lado positivo, sino del negativo.
Lo mismo opina la investigación desde el punto de vista del Derecho, acerca de lo que debería ser la función de los medios, y que en realidad resulta ser una disfunción.
Se puede decir entonces, que la pirámide del arte que se propone como rectora del sistema social mexicano ha sufrido una transformación, estableciendo así en su punta a Dios, en la segunda los “representantes de Dios”, el gobierno y los empresarios. Con respecto a la tercera. Ahí se queda el absoluto ligar para los medios de comunicación. Nuevamente la pregunta se abre: ¿y la sociedad? Por segunda ocasión no existe.
¿Y para qué científicos?
Intentos hay, habrá y se tendrán que plantear. Rosaura Ruíz, sea quizás un arquetipo de eso, sin embargo, antes de emprender un proyecto para apoyar a que se culminen trabajos como los de la investigadora del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, se tendrán que replantear todas las categorías existentes de este mundo: las filosóficas, sociales, económicas, de gobierno y sus jerarquías que conlleva, etcétera.
Mientras no exista un orden sistematizado y riguroso que sea apropiado a las necesidades globalizadas del mundo posmoderno, bien se podrá seguir viendo la pirámide del arte medieval como un modelo de poder actual, que es atravesado por la expuesta espiral del silencio, que Elisabeth Noelle-Neumann propone.
Si la sociedad no sale de ese caracol que genera la “mente colectiva”, bien podrá seguirse utilizando la conjetura de Heidegger, sólo que ahora ajustada. Planteando: ¿y para qué científicos en tiempos de penuria?
jueves, 22 de mayo de 2008
Chagoya, su "IFC-305" y la propiedad intelectual
++de+IMAGEN+FINAL.jpg)
A manera cuasi tangible y explícita, de lo citado anteriormente, se puede hacer remembranza del caso de la doctora Victoria Chagoya de Sánchez.
“La situación del apoyo a la ciencia y tecnología, por parte del gobierno, ha mejorado desde hace 20 años, sin embargo hace falta el financiamiento de la iniciativa privada. Siempre y cuando no quieran dictar la agenda de la universidad, como tratar de interferir en la libertad de cátedra”, manifiesta el docente desde hace ocho años Benedicto Callejas.
Con respecto al trabajo que se está haciendo en la Cámara de Diputados, el doctor en Derecho, alude a que ellos no pueden establecer obligaciones a la empresa si no es a través de leyes, además de mencionar que: “si tienen atoradas leyes tan importantes como la energética y fiscal; menos están en condiciones de crear la científica que es fundamental para el desarrollo de nuestro país.
“Existe poca integración y poco trabajo. No hay labor seria por parte de ellos. Dentro de la reforma estructural no hay una científica. Los niños no se están educando en el ámbito tecnológico. La universidad debe buscar por sí misma la vinculación con las demás empresas, lo cual es muy tedioso y peor aún, no debería ser ése su trabajo”, establece Callejas Hernández.
En la misma línea, el académico de tiempo completo, opina que no hay divorcio entre academia-empresa-gobierno porque nunca han estado casados. “Hay un desencuentro en las tres entidades como organismos fundamentales. Una mala administración del CONACYT. Desvinculación entre la empresa, pues falta un diseño de políticas de este último
“La universidad tiene muchos proyectos interesantes, como el de Victoria Chagoya. No obstante, se debe de quitar los tabúes de salir a venderse, pues aún existen”, concluye el doctor Callejas.
La paradoja latente
Al ser la UNAM, la principal fuente de patentes de México, el especialista en Derecho, señala que “una patente es una innovación tecnológica que debe ser nueva. Tiene que superar el estado de la técnica. No sólo en México, sino en todo el mundo”, refiere César Benedicto.
Para que un científico pueda obtener una patente, el director del Seminario de Propiedad Intelectual de la Facultad de Derecho de la UNAM, informa que se interponen tres elementos básicos:
1. “Masa crítica: en ésta, se denota la incapacidad de recursos para desarrollar el proyecto.
2. “Es tortuoso y difícil para obtener patentes. La UNAM es la principal en dar patentes y aún así no puede llevar a cabo rápidamente el proceso, pues el sometimiento a trámites burocráticos es largo.
3. “La naturaleza del trabajo científico. Los trabajos se basan en el ensayo-error. La investigación contemporánea requiere equipo muy caro, para practicar esa técnica así que se necesita apoyo económico y no lo hay”.
Un proceso natural: divulgación de la ciencia
Con respecto a los medios de comunicación, el profesor de la Facultad de Derecho, alude a que: “no puede haber progreso científico sin medios de comunicación. Falta mucho oficio particularmente en México, de literatura de divulgación de la ciencia. Sí hay buenas revistas científicas que resultan intentos. No obstante, falta en televisión más tiempo.
“Por ejemplo Joaquín López Dóriga te habla de un invento que no tiene ni idea de lo que dice. Cuando hablas con el científico, resulta que su trabajo no consiste en lo que se refirió: si la gente no está enterada no presiona al medio para que se haga más divulgación.
“Los medios en México están en un proceso, después de muchos años de represión y censura al máximo. Falta mucho periodismo de fondo. Es un proceso natural”, agrega Callejas Hernández.
Chagoya, su IFC-305 y la propiedad intelectual
Como se podrá recordar, el IFC-305, es el derivado de la adenosina que detectó la investigadora Victoria Chagoya. Dicho proyecto es muy comprometedor, empero a su vez atrincherado en el armario del olvido político y empresarial.
El doctor César Benedicto Callejas Hernández, ha proporcionado puntos de discusión interesantes, en los que pone en boga aspectos político, legales y hasta de difusión con respecto al caso citado, e incluso en general de la ciencia y la tecnología.
El trabajo inadecuado de la Cámara de Diputados. La ineficiencia del representativo del poder federal: CONACYT. Las barreras burocráticas para la obtención de patentes. Y el proceso de maduración en los medios de comunicación del que Callejas habla, son el resultado de aquella suma turbia y cuasi sin respuesta que acecha a la matemática académica, empresarial y gubernamental de México.
miércoles, 14 de mayo de 2008
¿Impotencia o indiferencia?
++de+IMAGEN+FINAL.jpg)
Un pequeño relato
Cuando alguien asiste al edificio de la CONACYT, exigen decir a quén se visita. No conocen las salas de espera. Los minutos, horas y hasta el día sucede sin que alguien atienda a cualquiera que solicite hablar con algún funcionario: "están muy ocupados", informa la recepcionista.

Tan grande es su cargo, y elemental su función, que se le busca a las 11:30 del día y no ha llegado. A las 14:30 se intenta la comunicación y que regresa como a las 5:00. Es ésa la información que dan por teléfono: esperar nuevamente horas por alguien, quien demuestra que no conoce el concepto de ser un servidor público, no vale la pena.
Es en esos momentos, donde se puede ver perfectamente que no hubo necesidad de hacer entrevista alguna para obtener dato alguno en la CONACYT.
De esa forma, con la postura "desde fuera", y "adentro", queda habilitada y manifiesta la perspectiva que la CONACYT tiene con respecto al caso Chagoya: en ellos no está dar o quitar un subsidio, en esa institución, lo único que está a su alcence, es la indiferencia, porque la impotencia únicamente es la máscara. Queda ahí, la respuesta al título del presente artículo.
domingo, 11 de mayo de 2008
Rosaura Ruiz, pieza clave para el desarrollo tecnológico

jueves, 1 de mayo de 2008
El juego de la metáfora de la globalización

miércoles, 23 de abril de 2008
La ciencia de la comunicación
Nueve y cuarto de la mañana, se abre un debate interesante que se ha iniciado desde que se proclamaron a las Ciencias de la Comunicación como una disciplina a estudiar en los centros universitarios. Ahora, expertos en el manejo de la información de tres de los periódicos más importantes de México se han reunido para continuar con aquella lucha por redefinir cuál es el papel que juegan los géneros periodísticos en los medios de comunicación, su uso, y manejo actualmente.
La puesta en boga: el hecho de distinguir al periodismo entre un oficio y una profesión. Al paso de la conferencia, se mencionaron varios datos por los tres ponentes.
Humberto Ríos, de Milenio, destaca que dentro de los géneros periodísticos se han perdido ciertos elementos que le han quitado la viveza. Cita a la entrevista aludiendo a que “obtener la información de manera violentada no es sinónimo de un excelente trabajo. La charla cara a cara es el arte de poder extraer la mayor y mejor información y que la sepa dar con gusto, no enfadado”.
Por su parte, Rubén Álvarez del rotativo El Universal, hace énfasis en los nuevos medios de comunicación, también llamados nuevas tecnologías. “Hay que convertir al periodismo. Se deben integrar plataformas en las que el periodista maneje los nuevos medios con la finalidad de generar `reporteros multimedia´”, afirma el economista.
Del periódico El Centro, Raymundo Sánchez, habla acerca de la diferencia entre el hecho y la declaración. Al haber participado como corresponsal en la huelga de 1999 en la UNAM, ilustra su ponencia hablando sobre el periodismo militante.
Hace un cuestionamiento en cuanto a los géneros periodísticos: “hoy en día ya no se sabe definir un género de otro. No se puede decir, por ejemplo, a qué tipo pertenece el foto reportaje”, indica el único egresado de la Facultad visitada.
Posteriormente, en la sesión de preguntas, hubo diversidad de cuestionamientos. Desde los que no tienen que ver con la temática de la conferencia, hasta las que se proyectaban como síntoma de expresión artística y no tanto como la de querer saber algo. Fue en ese instante, cuando se abrió un pequeño debate acerca de cuál es el papel que ellos como jefes de información han jugado frente a la tergiversación de la información, deformación e hibridación de los géneros periodísticos. Dicho debate, se encuentra grabado de viva voz por los expositores.
En la cumbre que al final de la ponencia nos aproximaba, habló la jefa del Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación de la Facultad, quien hizo la aclaración acerca del cuestionamiento como una profesión más que como oficio.
Con esos temas, sólo tocados, y no culminados, se llegó al final de la conferencia. Con la información que el audio proporciona, y lo que se menciona escrito, es posible dar cuenta que mientras no haya un acuerdo, como la misma hermenéutica crítica lo establece, por conceso, no se podrá hablar de un periodismo con objetivos firmes. Es decir, que hasta el momento en que se tomen como referencia a las teorías de la comunicación, los aspectos metodológicos como herramientas, y a los géneros periodísticos como base de aplicación de todo lo anterior, no se podrá hablar de un buen periodismo como profesión. Por ende, la pregunta quedaría abierta ¿cuándo habrán periodistas hablando de ciencia, si aún no se puede notar una ciencia de la comunicación?
