
Fue en julio de 2005, cuando las investigaciones científicas alemanas del Centro Bernstein de Neurociencia Computacional en Berlín dieron inicio hacia un enfoque de lo que hoy representa un posibe paradigma de la innovación tecnológica: una máquina que ayuda a saber qué es lo que la gente piensa antes de que lo exprese.
Nature Neuroscience Magazine, publicó el resultado de la investigación efectuada en el centro académico ya citado, en el que con ayuda de escáneres, los científicos estudiaron la actividad cerebral de 14 estudiantes a quienes les habían pedido que apretaran un botón a su izquierda u otro a su derecha.
Los voluntarios también tenían que indicar el momento exacto en que tomaban la decisión.
Los investigadores descubrieron señales en el cerebro que se podían usar para predecir con exactitud qué botón apretaría el voluntario, varios segundos antes de que éste lo decidiera de forma consciente.
Los voluntarios también tenían que indicar el momento exacto en que tomaban la decisión.
Los investigadores descubrieron señales en el cerebro que se podían usar para predecir con exactitud qué botón apretaría el voluntario, varios segundos antes de que éste lo decidiera de forma consciente.
Los investigadores han usado ecografías para identificar ciertos tipos de actividad en el cerebro. Científicos estadounidenses diseñaron hace poco una máquina que detecta mentiras con base en ecografías.
Frente a tal situación, el efecto e impacto que podría causar este trabajo: los progresos logrados por los científicos son tales que ponen nerviosos a expertos en cuestiones éticas, alarmados de que la ciencia no sólo sepa las regiones donde se generan ciertos pensamientos, sino que también pueda identificar el contenido de esos pensamientos.
Por tal situación, el profesor de psicología, el Paul Wolpe, en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos alude a que "Hay que empezar a pensar hasta dónde queremos llegar en el uso de esta tecnología".
Lo anterior, no representa más que un prototipo, en el que básicamente se manifiesta una paradoja social: por un lado, se encuentra la posibilidad de dar un salto enorme mediante la tecnología, y por el otro al puesta en práctica, que es donde seguramente ya muchos fijaron su mirada, proyectando un muy posible antiético uso de la denominada "máquina para ver el futuro".
1 comentario:
Alejandro,
Hay que darle un mejor ángulo al trabajo.
Buena relación de vínculos.
El cierre tiene por ahí un error de dedo.
Saludos
RL
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